Extraño México, pero el otro.

Extraño México, pero el otro.

 

¿Que si extraño México? claro que sí. Extraño el México que aprendí a amar. El de la gente amable y solidaria que te brinda su casa y su esfuerzo para ayudarte a ser feliz. El de la gente comprometida que trabaja para el bienestar del resto a pesar de que parece tener todo en su contra. El México que se toma los problemas con buen humor y valora lo bueno dentro de lo malo, el que no se sienta a llorar sino sigue adelante.

Extraño el México que no se resigna a que  le roben, el que no se calla, el que no es cobarde. Extraño el México que dice lo que piensa. El que deja hablar al otro, el que no desprecia a ninguno. Extraño el México desarmado y civil, que cree en la fuerza de las palabras, de la ley y de la unión. Extraño el México que se expone, se compromete y se entrega por un mundo mejor. El que no compite sino coopera, el que no busca trepar, sino apoyar; el que no estafa, ni roba, sino regala. Extraño el optimismo de los mexicanos, su música y su comida. Extraño el calor de la gente, sus buenas maneras y la risa constante de los niños. Extraño el México que abre sus puertas a los que lo necesitan, que apuesta por la justicia y por los que tienen menos. El México verde y respetuoso de la tierra. El México de playas sin dueño, de tierras en común.

El México que extraño no es el negocio de la abundancia, no es la fábrica perfecta, no es el patio de los gringos, no es el burdel de nadie. El México que extraño no es una bandera, ni un ritual, ni un candado, ni un cuartel, ni una cárcel. El México que extraño no vive de rodillas, no persigue a sus hijos, no oculta nada. El México que extraño es otro, jamás se resigna, jamás se esconde, nunca dice: “ni modo”.

Extraño México, pero el otro, no el que quieren los dueños del dinero y sus cortejos de buitres, no el de los que usurpan nuestra libertad.

¿No lo extrañas tú?,  pues tal vez sea hora de arriesgarse a hacer realidad los sueños, a mojarse para pasar a la otra orilla, a dejar de pensar en la comodidad, ¿no será hora de comprometerse con lo que queremos del futuro? ¿Cuál es tu límite? ¿Quieres seguir pensando que no es tu guerra, que no es tu responsabilidad o vas a hacer algo? ¿Quieres dejar que nos sigan maltratando o vas a levantar la mano y hablar?

 

 

-(c) copyleft, Gabriel Rovira, 2007.

  

2 pensamientos en “Extraño México, pero el otro.

  1.  
    Y mira que a veces se extraña mucho mas y con dolor cuando se esta aqui…
     
    Ya hace algun tiempo que no es el mismo pero confio en que lo podemos encontrar…
     
    Saludos mi muy querido y admirado amigo…
     
    Besos para ti y la familia…
     
    Luis…

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