La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas.Eduardo Hughes Galeano (1940 – ), periodista y escritor.Nació en Montevideo, Uruguay el 3 de septiembre de 1940. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Galeano niega ser un historiador: "Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable". Puede clasificarse como un periodista que estudia la globalización y sus efectos negativos.
el milímetro
el milímetro
odio la pérfida distancia
entre tus dedos y mis manos
el milímetro invencible
de tu hombro a mi brazo
odio el espacio que me aparta
de tus ojos indecisos
odio cada átomo del aire
entre tus labios y mi boca
odio cada hora sin tocarte
el tiempo que se come
la pulpa del futuro
que destruye la belleza
la hipotética alegría
odio el viento que circula
entre tu pecho y el mío
ese hueco sin caminos
al que llamas respeto
odio la razón indebatible
de tu miedo, mi control,
tu virtud y mi prudencia
odio en fin la persistencia
de este abismo hacia tu cuerpo
Gabriel Rovira, 2006, El libro…
Las dudas de Loth
Hombres sobrios
sueños de silicio
que entona los deseos
el aire vibra
el mundo flota
en un rio de luz
un verbo alcanza
las más profundas
fibras del planeta
las fibras ópticas
que encauzan
la luz de tus palabras
parece más fácil
escucharte con los ojos
leer tu imagen
y aveces tu voz
y siempre tu ausencia
para no morir de olvido
hemos venido a compartir
soledades, lejanías
una sonrisa pintada
otras canciones
sueños de silicio
frio
tengo que abrigar
mis pobres ilusiones
mis esperanzas
Discurso I
Nos revela pequeños
Nada vemos en tanto respiramos
Mas cada voz es trazo
Del retrato que hacemos
En la aventura humana
Sorprendida evidencia de la vida
El orden en el cósmico desorden
O en la ignota estructura.
Perdida en el murmullo del enjambre
Es otro laberinto sin sentido
Si no tiene contraste
En la ajena respuesta
Siempre es alguien que dice
Y siempre para alguien
En una circunstancia
En la luz de un deseo
Alguien que participa en la tertulia
En la que todo verbo
Es la causa y efecto de otros cantos.
Y leer su mensaje
O el sentido total
De una sonrisa nueva
Como ahorrar la música en la bolsa
No pueden las palabras.
Que hay otros descifrando el laberinto
Y que somos la voz
De un único deseo.
discurso II
Que pasean lo mismo
Tumbas, fiestas, libreros…
Una historia en la historia.
Acaso el resplandor
De la guerra interior
Que adivino a lo lejos
O la imagen legada del discurso
De ocultas proteínas
Pero en definitiva
Yo no soy lo que quiero
Yo no soy lo que temo
El vino, el pan, la piedra, la columna…
Soy acaso el relato que me cuento.
Discurso III
Discurso III
El uno con el dos, uno los puntos
Con rayos que dibujan una rosa
Y el que puso los puntos no pensaba
El nombre del que ahora los esboza
Todo poema es una partitura
Que arregla los conceptos y emociones
Dependen del saber de quien los toca
Y el modo de tañer los corazones
Pero así como el negro pentagrama
No es música sin alguien que lo cante,
Si el aceite de un pecho no se inflama.
Pues sólo en el amor de ejecutante
Se funde del poema la amalgama
Del autor, el que escucha y el cantante
Discurso IV
Discurso IV
Acaso el diamante
Se asombra de su brillo…
Somos humanos
Miramos y aprendemos
Y tenemos la palabra
Y el fuego y el libro
Y el otro que me escucha
Y en esa dura piedra
Alzamos el castillo
Y cocimos las reliquias
Para romperlas luego
Acaso se asombra
La rosa de su aroma…