Discurso final
La renuncia al mejor de los mundos
no es de ninguna manera la renuncia a un mundo mejor.
— Edgar Morín
Ahi quanto a dir qual era è cosa dura
esta selva selvaggia e aspra e forte
che nel pensier rinova la paura!
— Inferno: Canto I
I
Ya dije que del círculo primero
Al noveno sufre la esperanza
O será que lo dijo otro romero
Y ya dije que en esta oscura danza
La verdad es que nadie sabe nada
Que lo esencial es otra adivinanza
Que lo serio parece una charada
Y vivimos sujetos al error
Al engaño de toda mascarada.
Andamos al revés frente al ardor
Que deja nuestro paso entre la bruma
Un paso que es deseo y es temor
Y como ciegos hijos de la espuma
Nos dejamos matar por una idea
Que después sin bochorno se disfuma
Como toda verdad que así cojea.
II
Y dije que hoy el mundo está partido
Quebrantado en pedazos y disperso
Y es polvo el horizonte confundido
Y de polvo es el cielo en que se ahoga
Aferrado al trocito que ha elegido
El hombre orgulloso de su toga
Somos un ojo quebrado y partido
Absortos en minucias rimbombantes
Cenizas que ha dejado el estallido
Al saber nos volvimos ignorantes
Cegados para el resto del paisaje
Negamos las respuestas diletantes
Que calculan los puentes para el viaje.
III
Y dije que no somos tan sencillos
Que somos y no somos naturales
Que somos grandes y a la vez chiquillos
Que vamos por los campos siderales
En un grano de arena diminuto
Que el azar ha llenado de animales
La razón no es el único atributo
De nuestra mente humana donde viven
Confundidos el sabio con el bruto
Si busco las fronteras que describen
Mi especie racional y delirante
Los hechos evidentes lo prohíben
Somos una algarada contrastante
Cada punto en el máximo holograma
El recto Apolo igual que la bacante
Y el fondo de la básica amalgama
Es el hueco en que todos somos otro
Donde enredo a mi público en la trama
Y en cualquier otro pecho yo me empotro.
IV
Ya dije que tuvimos grave riesgo
Que salimos del siglo de la muerte
Donde el banco ha fijado todo el sesgo
Mucho apuro ha brincado nuestra suerte:
La fe tan desastrosa en el progreso,
El mercado que todo lo pervierte,
La guerra, el hambre, el vicio, el humo espeso,
Y las nuevas versiones del leproso,
La muerte de la vida, el rey sin seso…
Vendimos la inocencia al más mañoso
Sólo esto nos quedó del paraíso
Un planeta encogido y peligroso
Un planeta que es todo fronterizo
Del extraño que encuentro en la ventana
Y llega de visita de improviso
Ebria del mundo nuestra mente aldeana
Ha corrido a cerrar las escoltillas
Pues le asusta la inmensa prole humana
Y se embarca en la guerra de pandillas
Donde sólo el que vende habrá vencido
Junto al líder experto en zancadillas
Anunciaron el siglo del bandido
Que ya está calculando como arrasa
Con la astilla del último caído
En la muerte global que lo amenaza.
V
Dije que no sabré si esto se entiende
Y que nunca sabré si me equivoco
O si es mi propio lazo el que me prende
Que siempre que me miro es sólo un poco
Y nunca me he mirado por completo
Que siempre que me pienso me retoco.
Que nada se mantiene siempre quieto
Que siempre se me está moviendo el piso
La nube que llamamos lo concreto
La nada constituye lo macizo
Y cambia en la razón que lo compone
El mundo que me invento no es preciso
Vivir a la aventura nos impone
El azar, y nos mueve una esperanza
Que el futuro la ruta no traicione
Mas detrás de la puerta la acechanza
De cosas que ignoramos me supongo
La vida carga el riesgo en la balanza
Y usamos de pasto para el hongo
La valiosa experiencia de los viejos
Y un orden que ignoraba descompongo
Y en esa maldición de los espejos
Sudamos repitiendo los destinos
Andamos un camino de reflejos
Volviendo a cometer los desatinos
VI
Ya dije que los nervios del planeta
Conectan lo que no se reconoce
Y es preciso encontrar otra rosetta
Una palabra que el amor desbroce
Si hablarse no es igual que comprenderse
Habrá que trabajar en el desglose
Si digo corazón, rosas, alerce
Hambre, libertad, casa, semejanza…
No sé si otro me entiende o si lo tuerce
El mundo está sumido en la venganza
La danza circular de la serpiente
Y hoy sufre cada secta por la alianza
Que acepte en este mundo al diferente
VII
Y que el dueño nos ha colonizado
Nos dicta el uniforme y nuestra dieta
El libro, nuestro sueño y nuestro prado.
No aceptará en el pueblo ni una grieta
No quiere más que súbditos sin voz
Que sueñen decidir en la boleta
Se ha generado el reino más feroz
Del experto y nos volvemos suma
En las manos del nuevo semidiós
Que no nos puede ver de tanta bruma
VIII
Y dije que violamos nuestros genes
Y atómicos terrores instalamos
Llenamos de dolor los almacenes
Y volvimos los objetos nuestros amos
IX
Y dije que en el más profundo abismo
Mi sombra me sostiene entre sus dientes
Y no puede entender que soy el mismo
Que me saco mi nombre de las mientes
Cuando quiero negar a los amigos
Y no me reconozco en los ausentes
O busco proteger a los testigos
Yo que me vendo, cuelgo y resucito
Me gano los denarios, mis castigos
Y no puedo aceptar este delito.
X
Es así como erramos por la vida
Sin dar con el amnésico camino
Así se anda, buscando la salida
Tu misión, mi fortuna, su destino
La respuesta de cada laberinto
Siempre así, solitario, clandestino
¿Acaso no pudiera ser distinto?
¿Debe el hombre vivir contra la gente?
¿Acaso ha de encerrarse en su recinto?
En el fondo del túnel de la mente
Me llama sorprendente la salida
La salida esperándome impaciente
Como andamos de espaldas por la vida
Como se hace el camino a los infiernos
Nunca vimos de frente la avenida
Miremos pues sin miedo de perdernos
XI
Es la luz en el fondo de otros ojos
Si no es que ya lo dije, lo declaro.
Que se sale quitando los cerrojos
Que unidos por vencer al desamparo
El cachorro que somos se hizo fuerte
El mapa de la especie lo hace claro
Que cada quien es uno allí se advierte
Distinto pero igual la misma cosa
Compartimos los genes y la suerte
Que nadie es sólo luna, sólo rosa
Sólo cruz, sólo estrella, sólo viento
Que somos variedad maravillosa
Nos falta que pasión y pensamiento
Dispongan el abrazo solidario
Que es la tesis y el único argumento
Que soy tan especial como ordinario
Quizá dije que soy también nosotros
Y no puedo existir en solitario
Que nos falta domar los fieros potros
Rugientes en el fondo de la mente
Y que antes que la idea son los otros
Hacer del otro hermano, nunca cliente
Mirar las cosas no su cantidad
Y al ansia de tener ser resistente
Hay que juntar los seres con piedad
Las cosas diminutas, las gigantes
Y armar con los pedazos la unidad
Ver la tierra y sus formas inconstantes
Tratando de mirar sin omisiones
La nave en la que somos tripulantes
Primero el personal, sin condiciones
Que el piano y el violín no hacen la orquesta
Sin la gente que invente las canciones
Vivir en el asombro, amar la fiesta
Sin llanto por la eterna inconsistencia
Actuando con valor, tomar la apuesta
Y querer la igualdad, la diferencia
La vida de los pueblos, de la gente
La gente en la que fundo mi existencia
Mirar al interior es muy urgente
Adentro hay que buscar al compañero
Y servir la conciencia en nuestra mente
Soy nosotros, el último, el primero
Y somos el final y los motivos
Sólo juntos salvamos el sendero
Sólo juntos el lance de estar vivos.
ROVIRA, Gabriel. Discurso del asombro. UABCS-Praxis, La Paz, B.C.S., 2001. pp. 63-72