Ko Un

 
Ko Un, Maestro de la felicidad. 
 
Conocer a Ko Un, de Kunsan,  verlo leer sus poemas borracho de vino y de felicidad, de amor por la vida, ha sido la experiencia más importante de estos días.
Ko Un, que de niño quiería ser emperador, que fue reclutado a la fuerza por el ejercito popular, que se intentó suicidar  5 veces, que fue monje zen y dirigió un monasterio , que volvió la vida secular para hacerse poeta, que fue condenado a cadena perpetua, que fue indultado dos años después, premiado, homenajeado, nominado dos veces al nobel…
Ko Un a sus 75 años, bromeando feliz y cariñoso…
 

Un mosquito me ha picado.

¡Gracias!

¡Estoy vivo!

Ko Un, que desgracia la mia de no comprender tu lengua, qué felicidad la de comprenderte a tí:

OTRO NOMBRE
Pienso, ahora, que debemos tener otro nombre,
un nombre para guardar en nuestro nuevo corazón
durante nuestro viaje por el largo camino.
No es el nombre de ahora
sino el que pronunciamos por vez primera,
bajo las luces que se encienden, una tras otra,
al atardecer.

¡Ojalá el hombre exista más allá del hombre!

 

Gracias Mer, por acercarme a esta veta.

 

 
 

El amor, otro meme.

 
El amor también es un virus mental
 
A estas alturas ya todos deberíamos saberlo. el corazón no es sino la bomba de la sangre. Allí no se cuecen sentimientos ni es la casa del alma.
La verdad es que todo ocurre en el cerebro y es producto de combinaciones electroquímicas caprichosas en el alambique del cerebro. Otro meme  más. Una plática recursiva de las neuronas, nada de magia, nada divino, nada inmortal.
Rebauticemos el día de San valentin como el día de la de la feniletilamina y las dopaminas, que por cierto son drogas gratuitas que el mismo cerebro produce  y causan adicción.
¿Les parece amargo?, en tonces me cuidaré de no decirles que tampoco existe Santa Claus, es otro meme, lo siento…
Por lo pronto les dejo un artículo de la Jornada Ciencias donde se dice algo, no muy explícitamente por cierto, sobre este escabroso tema:
 

Aportes científicos de la UNAM desvanecen idea romántica del amor

Académicos de los institutos de Fisiología Celular y de Biomédicas, en la investigación

JOSE GALAN

La idea romántica de que el corazón es el centro de las pasiones y del amor enfrenta los hallazgos de la ciencia. Así, en lugar de regalar corazones en el Día de San Valentín, habría que dar cerebros, porque es allí donde radica el origen de la emoción amorosa, de manera particular en las mismas neuronas que se activan con el uso de estupefacientes, el placer de la comida o la adicción al juego.

Todo un mundo peligroso, puesto al descubierto por profesores eméritos de los institutos de Fisiología Celular (IFC) y de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que, con sus hallazgos, apuntan a la desmitificación de la pasión más natural en el ser humano. Esas neuronas se encuentran en el sistema límbico y en la corteza cerebral, en los llamados circuitos de recompensa o de placer, donde se genera un estado de gran felicidad.

Y el amor presenta procesos semejantes a los de una adicción. "Uno quiere estar todo el tiempo allí, al lado de la persona que ama; el cerebro piensa constantemente en ella", explicó Herminia Pasantes Ordóñez, del IFC.

Ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes, la académica explicó que cuando uno está en la etapa del enamoramiento sucede un efecto similar al de la ingesta de anfetaminas: una sensación de gran bienestar. Eso sí, de acuerdo con los descubrimientos recientes, el lapso de pasión intensa dura en promedio sólo siete meses. Luego, se transforma y se procesa en otros sitios del cerebro.

Los avances científicos también han permitido descubrir que en cuestiones de amor participan estructuras cerebrales interconectadas ampliamente a la par de mecanismos de aprendizaje y memoria, impresiones visuales, olfativas, gustativas y corporales. No sólo eso. También estructuras cognoscitivas como el juicio, la abstracción, la creatividad o el lenguaje.

Vínculo de cariño con deseo sexual

De allí que Alfonso Escobar, profesor emérito del IIBm haya descartado el famoso mito del "flechazo" o amor a primera vista. El amor de pareja, dijo, es un vínculo de cariño con deseo sexual. Y se requiere que el cerebro esté atento, consciente y en actividad normal porque, explicó, las estructuras cerebrales valoran lo que el ojo ve, lo que el oído escucha, y lo que siente el tacto, sensaciones que tienen un desempeño importante en los recuerdos y experiencias vividas anteriormente.

"Todo lo que somos está en el cerebro", añadió por su parte Pasantes Ordóñez, ya que es allí donde surge la inteligencia, la creatividad, la autoestima y, desde luego, la emoción. El amor, así, se genera en la parte basal del cerebro, lo que el ser humano comparte con algunos animales.

Estudios recientes han investigado las bases neuronales de lo que se conoce como "amor romántico", o esa primera etapa, intensa, del amor, cuando las neuronas que se activan con la impresión amorosa inicial son las mismas que participan en la adicción al juego; cuando una persona satisface su necesidad de alimentarse, o cuando se utilizan estimulantes como la morfina o la cocaína. Es más, cuando se experimenta el placer sexual. Pero cuando el amor, como muchos saben, se acaba, no hay más retroalimentación, entonces ya no existe la sensación de euforia.

Y viene el mal de amor, que sucede cuando esas células neuronales no son activadas. En lugar de euforia viene la disforia, lo opuesto a la felicidad. La académica bromeó al afirmar que, ante tal situación, "sería bueno tener una pastillita que nos quitara la depresión del desamor", sensación que equiparó a la abstinencia de las drogas: una gran necesidad de obtener otra dosis.

Ni las pócimas ni el veneno, los afrodisíacos o los filtros de los curanderos pueden obligar a una persona a responder a una pasión. Alfonso Escobar consideró, sin embargo, que el amor no sólo está basado en la función cerebral, ya que también influyen otros estados afectivos como la alegría, la tristeza, el miedo, la rabia, la ira, la tranquilidad, el odio, la pusilanimidad, la valentía, la vergüenza, la apatía.

Sobre todo, no hay duda de que el atractivo sexual generado por una figura femenina o masculina, junto con factores como la edad, las hormonas, las feromonas y las alomonas, influyen en los mecanismos de enamoramiento. Curiosamente, todo empieza con el atractivo social.

Homenaje a Joseph Barbera

 

 

 
   Qué levante la mano el mexicano de más de  veinte años que no le deba algo de sus valores a Don Gato y luego que se vaya por mentiroso…
 
 

Borges, Del rigor en la ciencia

 

Oruga

 

 

ORUGA

 

Latente oruga

Va mi verso a ver a tu sonrisa

Florece

Flor interminable

He cosechado tu alegría

Mi pan

Mientras brilla

Las mariposas bailan.

© Gabriel Rovira, 2007

Ficción Foxiana

La ficción referenciada, en su presentación de cita capciosa o mentira literaria con licencia, no es un invento de los escritores postmodernistas, como Saer, Bolaños o Piglia, vamos ni siquiera del verdadero Jorge Luis Borges (o será José Luis Borgues, ya ni sé), autor del autor de una novela ajena. No señores es invento, si no de origen , si de perfección de nuestro connotado y campechano exmandatario, el mejor humorista que ha habido en México y un genio para las falsas referencias con truco: Vicente Fox. Si no miren esta perla, de una de sus conferencias en los Angeles en enero de 2007:

"América Latina debe huir de la ‘dictadura perfecta’, como lo dijo el premio Nobel colombiano de Literatura Mario Vargas Llosa"

Estoy seguro que de esta creación saldrán muchas tesis doctorales…

Señor de la duda

Acepto que nunca me he considerado "la verdad" , que no me considero un ejemplo de nada y que mi método de vivir es algo improvisado y desatinado…

Discurso V

Sigue mi camino equivocado

Porque soy la penumbra

Y la incertidumbre de la vida

Y el que me sigue

Seguramente se equivoca

Pero no se engaña

Pues si yo juzgo

Mi juicio es dudoso

Y el que me niega

Me ve en su corazón

Con espanto

Y quiere volver a su jaula.

 

Soy el hijo del silencio

No conozco a mi padre

Y no voy a inventarlo.


este soy yo…
 

ROVIRA, Gabriel. Discurso del asombro. UABCS-Praxis, La Paz, B.C.S., 2001.


Sol impune

Sol impune

Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

— Gracilazo, Égloga I

Impunemente el sol, sin más, salía

Otra vez por oriente esa mañana

Y un aroma de flor y  hoja temprana

Lascivo y sin pudor se difundía

 

Y el cínico rubor de la persiana

Y las aves gritando su alegría…

¿Cómo se atreve a amanecer el día?

¿Cómo el sol a brillar en mi ventana?

 

No quebranta su costra alguna roca

Ni hay árbol que se incline a ver mi herida

Ni bestia que mi llanto vuelva loca.

 

Solo he de soportar toda la vida

El duelo que tu falta me provoca

Yo solo y sin el mundo que me olvida

 

ROVIRA, Gabriel. Discurso del asombro. UABCS-Praxis, La Paz, B.C.S., 2001.

 

Destino

 
Destino
 
A fin de que nuestra vida parezca tener sentido y hacerla ordenada, hemos inventado el destino. El destino es la fantasía que nos permite vivir la vida con alguna dirección, aunque sea falsa. Quizá en realidad no haya entonces un destino, pero la idea de destino es poderosa y puede guiarnos y mantenernos cuando ya todo parece perdido.
Cuando creemos en el destino, o necesitamos crer en él, vemos signos por todos lados, en el viento que corre como una fatalidad, en los pájaros reflejados en un cuenco de agua, en los peces de la lluvia, en los sueños…
Si yo no creo ahora que tengo un destino, ¿mi vida qué sería?, yo prefiero ignorar las señales que insisten en desmentirme y prefiero seguir creyendo en mis sueños. Si me equivoco  no importa mucho, durante un tiempo mi vida habrá significado algo, al menos para mi.
Yo no sé si realmente habrá un futuro y si en ese futuro las cosas serán como he  soñado, tal vez no. La vida es demasiado complicada como para predecirla. Pero voy a vivir como si fuera posible la felicidad y como si el amor no fuera otra utopía.
 
© Gabriel Rovira 2006, copyshare.
 

Mielecita (con croisants)

MIELECITA

 

 

Con el ojo alineado a la mira temblorosa de su pistola, el hombre mayor vio palidecer al joven maestro de gimnasia y buscar apoyo en un banco de pesas.

— Padezco Hipoglucemia—confesó el joven…quién lo hubiera dicho, con ese cuerpo de escultura.

— Noté que salías con mi mujer porque ella cambió mucho, adelgazó, dejó de fumar, se arregla mejor, canta todo el día canciones que no le había escuchado, cocina mejor…

El joven atleta respiraba con dificultad.

—…ahora se siente más joven y más alegre, fue muy evidente, incluso en la cama, se ha vuelto una fiera, me exige mucho, inventa cosas nuevas, y siempre quiere hacer el amor… qué te voy a contar…

— Por favor no me mate—alcanzó a balbucir el joven, casi en el piso, a punto del coma.

— ¿Matarte?— el hombre mayor bajó la pistola mirando al otro con preocupación—No, si el fierro era para que tú no me golpearas a mi y me dejaras hablar…¿te puedo ayudar, tomas algo?

— La miel… por favor…allá está…

El hombre mayor acercó la cucharita con el dulce a la boca del desfallecido muchacho.

— En realidad quería conocerte y, bueno, agradecerte…mira: quiero que sigas con ella, ¿me entiendes?, no quiero que la dejes. Es más, te advierto que no debes hacerla enojar, ni causarle tristezas…si te atreves a dejarla plantada o a maltratarla, pues entonces sí tendría que meterte un plomazo ¿me entiendes?…—apoyaba lo que decía con la punta del arma en la oreja del joven.

— Si—balbuceo el profesor de gimnasia luchando con sus temblores—entiendo perfectamente…— el hombre mayor bajó el arma.

— Bien, por lo demás, puedes contar con mi silencio, y a ti ni se te ocurra andar alardeando por ahí, no vayas a hablar de esto con nadie, y no le cuentes a mi señora, ¿está claro? No le digas que te vine a ver…

— ¡Clarísimo!, haré lo que dice.

— Ah, y por ningún motivo vayas a ser infiel, entonces sí  tendríamos que matarte y sería una lástima…

— Ni pensarlo—dijo el joven.

— Muy  bien,… ¿más mielecita?

 

© Gabriel Rovira 2006, copyshare.