Después de un largo proceso de investigación y aprendizaje personal, que ha durado muchos años de mi vida, en las fuentes más reputadas y con las representantes de mayor importancia del movimiento feminista local, creo que al fin he llegado a comprender claramente su mensaje y puedo resumirlo en dos premisas fundamentales:
1.- Las mujeres siempre tienen la razón
2.- Los hombres siempre están equivocados
Y en vista de que soy hombre me veo atrapado en un círculo vicioso de error e ignorancia crónica. Por lo que no soy capaz de dar crédito ni siquiera a estos dos principios que acabo vanamente de enunciar. Así que con todo el dolor de mi insensible corazón de macho, debo aceptar lo infructuoso de mi esfuerzo y renunciar a mi parte cursi. En adelante mejor me dedicaré a otras actividades menos peligrosas para mi, como los deportes extremos, el automovilismo de carreras o el paracaidismo estratosférico, y toda clase de competencias, como hacen algunos de mis congéneres a los que llegué a despreciar por ser hombres.