Un hombre muy rico y poderoso hizo una fiesta e invitó a todos sus parientes y a todos los que decían ser sus amigos. En medio de la celebración notó que se habían colado algunos borachos que no habían sido invitados y que estaban molestando a la gente. El hombre rico soltó a su jauría de perros entre los invitados para que despacharan a los borrachos. Uno de sus parientes se quejó de que los perros lo perseguían a él, que habían mordido a su niño pequeño y que tenían acorralada a su señora. El hombre rico hizo callar a su pariente a golpes y no lo volvió a invitar a ninguna fiesta. Pero al igual que la realidad, esta historia es ficticia y no ocurre en México.