Discurso III

Discurso III

 

El uno con el dos, uno los puntos

Con rayos que dibujan una rosa

Y el que puso los puntos no pensaba

El nombre del que ahora los esboza

 

Todo poema es una partitura

Que arregla los conceptos y emociones

Dependen del saber de quien los toca

Y el modo de tañer los corazones

 

Pero así como el negro pentagrama

No es música sin alguien que lo cante,

Si el aceite de un pecho no se inflama.

 

Pues sólo en el amor de ejecutante

Se funde del poema la amalgama

Del autor, el que escucha y el cantante

 

ROVIRA, Gabriel. Discurso del asombro. UABCS-Praxis, La Paz, B.C.S., 2001.

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