Discurso IV
Acaso el diamante
Se asombra de su brillo…
Somos humanos
Miramos y aprendemos
Y tenemos la palabra
Y el fuego y el libro
Y el otro que me escucha
Y en esa dura piedra
Alzamos el castillo
Y cocimos las reliquias
Para romperlas luego
Acaso se asombra
La rosa de su aroma…